Publicado el marzo 15, 2024

La mayoría de las infecciones post-pedicura no se deben a la suciedad, sino a microtraumatismos en la piel que rompen su barrera protectora.

  • El corte incorrecto de la uña del dedo gordo es la principal causa de uña encarnada (onicocriptosis).
  • Cortar la cutícula abre una puerta directa a bacterias y hongos, pudiendo causar infecciones dolorosas como la paroniquia.

Recomendación: Trata la pedicura no como un acto estético, sino como un procedimiento de salud. Prioriza la integridad de la piel sobre la apariencia, desinfecta siempre el instrumental y nunca utilices herramientas cortantes para las durezas en casa.

Con la llegada del buen tiempo, el deseo de lucir unos pies perfectos en sandalias nos lleva a menudo a realizar pedicuras en casa o a optar por centros de bajo coste. Buscamos rapidez y un resultado estético impecable. La rutina parece sencilla: cortar, limar, eliminar durezas y esmaltar. Sin embargo, detrás de estos gestos aparentemente inofensivos se esconde un riesgo sanitario que, como podóloga, veo a diario en mi consulta. Pacientes que llegan con infecciones, uñas encarnadas dolorosas o problemas fúngicos que podrían haberse evitado fácilmente.

El error fundamental que comete la mayoría no es la falta de limpieza, sino el desconocimiento de la anatomía y la fisiología del pie. Se tiende a pensar en la piel y las uñas como elementos a «esculpir», cuando en realidad son barreras protectoras vitales. La verdadera clave para una pedicura segura no reside en la habilidad para esmaltar, sino en comprender que cada acción, desde la desinfección del cortaúñas hasta la forma de abordar una dureza, es una intervención que puede preservar o destruir la salud de nuestros pies.

Este artículo no es una simple lista de consejos. Es una guía de salud podológica para que entiendas el «porqué» detrás de cada recomendación. Vamos a desmitificar prácticas peligrosas y a establecer un protocolo seguro, basado en la ciencia y la prevención, para que puedas cuidar de tus pies sin poner en riesgo tu salud. Porque unos pies sanos son la base de nuestro bienestar, mucho más allá de la estética.

Para abordar este tema con la seriedad que merece, hemos estructurado esta guía en varios puntos clave que cubren desde la técnica de corte correcta hasta los peligros de ciertas herramientas populares. A continuación, encontrarás el desglose de los temas que trataremos.

Cuadradas o redondas: cómo cortar la uña del dedo gordo para evitar que se encarne

La onicocriptosis, comúnmente conocida como uña encarnada, es una de las patologías más dolorosas y frecuentes que atendemos en la consulta. Aunque puede tener múltiples causas, una técnica de corte incorrecta es el desencadenante más habitual. Muchas personas, por costumbre o estética, tienden a cortar las uñas de los pies de forma redondeada, imitando la manicura de las manos. Esto es un error crítico. Al redondear los bordes, especialmente en el dedo gordo, se facilita que el lateral de la uña crezca hacia dentro y se clave en la piel, provocando inflamación, dolor y una posible infección.

La técnica correcta, recomendada por todos los podólogos, es el corte recto. La uña debe cortarse siguiendo la forma natural del dedo, dejando los bordes rectos y no apurando el corte en las esquinas. Si los picos quedan demasiado afilados, se pueden suavizar muy ligeramente con una lima de cartón, pero nunca redondearlos de forma agresiva. Este método evita que la uña tenga un punto de entrada para crecer dentro del tejido blando que la rodea.

Demostración de técnica correcta para cortar uñas del pie con alicate recto

Como se puede observar en la imagen, el uso de un alicate o cortaúñas recto es fundamental. Las tijeras o herramientas curvas no permiten la precisión necesaria y aumentan el riesgo de un mal corte. La prevención de la onicocriptosis es, en gran medida, una cuestión de técnica y de utilizar las herramientas adecuadas. Es una patología que, según el Colegio Oficial de Podólogos de Castilla-La Mancha, es muy frecuente y dolorosa, pero que en muchos casos se puede prevenir desde casa.

Plan de acción: Su guía para un corte de uñas seguro

  1. Corte post-ducha: Realice el corte después de la ducha o un baño de pies, cuando las uñas están más blandas y flexibles, reduciendo el riesgo de que se astillen.
  2. Herramienta adecuada: Utilice exclusivamente un cortaúñas o alicate de hojas rectas. Descarte las tijeras de punta curva para los pies.
  3. Técnica de corte: Efectúe un corte recto, dejando siempre un pequeño borde libre de uña (aproximadamente 1-2 mm). Nunca corte al ras de la piel.
  4. Manejo de las esquinas: Si las esquinas o «picos» resultan molestos, límelos suavemente con una lima de cartón en una sola dirección para suavizarlos, sin redondear la uña.
  5. Revisión final: Asegúrese de que no queden espículas o trozos de uña sueltos en los surcos ungueales que puedan clavarse posteriormente.

Alcohol o hervor: cómo desinfectar tu cortauñas para que sea seguro compartirlo

Una de las mayores brechas de seguridad en la pedicura casera es la falta de una desinfección adecuada del instrumental. Aclarar el cortaúñas bajo el grifo es completamente insuficiente. Es crucial diferenciar entre limpieza, desinfección y esterilización. La limpieza elimina la suciedad visible. La desinfección elimina la mayoría de los microorganismos patógenos (bacterias, virus, hongos). La esterilización los elimina a todos, incluidas las esporas, y es un procedimiento que se realiza en clínicas con autoclaves.

En el ámbito doméstico, debemos aspirar a una desinfección de alto nivel, especialmente si el instrumental se comparte entre miembros de la familia. Como advierten los dermatólogos, las herramientas pueden contaminarse con fluidos y transmitir infecciones graves entre personas. El riesgo de contagio de hongos (onicomicosis) o verrugas plantares es real y muy frecuente. Por ello, cada persona debería tener su propio set de pedicura. Si se comparte, la desinfección no es negociable.

Para el uso doméstico, existen métodos eficaces que garantizan la seguridad. El alcohol isopropílico al 70% es una opción excelente y accesible, mientras que hervir el instrumental metálico ofrece una desinfección más profunda. A continuación, se comparan los métodos más comunes que puedes aplicar en casa.

Comparativa de métodos de desinfección para instrumental de pedicura
Método Eficacia Tiempo Recomendación
Alcohol 70° Alta contra bacterias 10 minutos Uso doméstico regular
Hervir en agua Muy alta 15 minutos Desinfección profunda
Clorhexidina Muy alta 5 minutos Profesional/alto riesgo
Esterilización UV Alta 20 minutos Salones profesionales

Piedra pómez o lima eléctrica: qué elimina las durezas sin estimular su crecimiento

Las durezas o hiperqueratosis son un mecanismo de defensa. La piel crea una capa más gruesa para protegerse de una presión o fricción excesiva, generalmente causada por el calzado o la forma de caminar. Son un problema extremadamente común; de hecho, la Asociación Española de Medicina y Cirugía del Pie indica que el 58,1% de las personas que presentan problemas en los pies sufren de callosidades. El error está en pensar que la solución es eliminarlas de la forma más agresiva posible.

El uso de limas eléctricas o herramientas muy abrasivas puede generar lo que conocemos como «efecto rebote». Al eliminar la capa protectora de forma violenta, la piel interpreta esta acción como una agresión mayor y responde generando una dureza aún más gruesa y resistente en un ciclo que nunca termina. El objetivo no es erradicar la dureza por completo, sino reducir su grosor de manera controlada y suave para aliviar la molestia.

Para el cuidado en casa, la piedra pómez o las limas manuales de grano fino son las opciones más seguras. Se deben usar siempre sobre la piel previamente humedecida, después de la ducha o un baño de pies, y con movimientos suaves y en una sola dirección. La fricción debe ser ligera, buscando exfoliar la capa superficial de células muertas, no «arrancar» la callosidad. Tras el limado, es imprescindible aplicar una crema hidratante específica para pies, preferiblemente con urea, para mantener la piel elástica y prevenir la reaparición rápida de la dureza. Las limas eléctricas, si bien pueden ser efectivas, requieren mucha pericia para no excederse y causar quemaduras por fricción o el temido efecto rebote.

El riesgo de usar cuchillas en casa que puede acabar en urgencias

De todos los errores que se pueden cometer en una pedicura casera, el uso de cuchillas, hojas de afeitar o cualquier tipo de objeto cortante para eliminar durezas es, con diferencia, el más peligroso. Esta práctica, que lamentablemente sigue siendo común, convierte un procedimiento estético en una potencial visita a urgencias. La piel del pie, especialmente en la zona del talón o bajo los metatarsos, tiene un grosor variable. Es extremadamente difícil para una persona sin formación podológica calcular la profundidad de corte correcta.

Un pequeño error de cálculo puede provocar un corte profundo, sangrado y una herida abierta que es una puerta de entrada directa para infecciones bacterianas graves, como la celulitis. Además, si la persona padece diabetes o problemas de circulación, una herida en el pie puede tener consecuencias devastadoras, llevando a úlceras que no cicatrizan. Como advierten desde la Clínica Podosalud, una pedicura mal realizada puede causar problemas permanentes y daños irreparables en el pie.

Comparación entre herramientas profesionales de podología y utensilios caseros peligrosos

El uso de instrumental cortante, como el bisturí, está reservado exclusivamente a profesionales sanitarios cualificados como los podólogos. Nosotros trabajamos en un entorno estéril y tenemos el conocimiento anatómico para realizar una deslaminación segura de la hiperqueratosis. Como bien señala el personal clínico:

El personal cualificado sigue medidas de higiene como uso de guantes, limpieza escrupulosa de superficie y desinfección de todas las posibles heridas. La cualificación es algo fundamental, pues hay que realizar cortes o limado de lámina en línea recta, teniendo cuidado con las cutículas. Sólo el personal verdaderamente preparado puede hacer esto sin riesgo alguno para tu salud.

– Clínica Podosalud, Peligros de una pedicura mal hecha

Por qué cuidar los pies en invierno previene problemas al calzarse sandalias en verano

Durante el invierno, los pies permanecen ocultos en calcetines y calzado cerrado, y es fácil descuidar su cuidado. Sin embargo, es precisamente en esta época cuando se gestan muchos de los problemas que afloran dolorosamente en verano. El principal enemigo invernal es la combinación de humedad y falta de ventilación. El pie suda dentro del zapato, creando un ambiente cálido y húmedo que es el «caldo de cultivo» perfecto para la proliferación de hongos (onicomicosis en las uñas y pie de atleta en la piel).

Como explican los expertos, el cuidado regular durante todo el año es la mejor estrategia preventiva. Un pie que se mantiene seco, hidratado y con las uñas bien cortadas durante el invierno llegará al verano en un estado de salud óptimo. Por el contrario, abandonar los pies a su suerte durante meses puede dar lugar a infecciones fúngicas que tardan mucho tiempo en tratarse, o a la aparición de grietas dolorosas en los talones. Estas grietas no aparecen de la noche a la mañana; son el resultado de una deshidratación crónica de la piel, agravada por la calefacción y una menor ingesta de agua en invierno.

Además, el crecimiento descontrolado de las uñas dentro de un zapato cerrado puede provocar microtraumatismos repetidos contra la puntera, debilitando la uña o provocando que se clave al cambiar a un calzado más abierto en verano. Cuidar los pies en invierno no es una cuestión estética, es una inversión en la salud y el confort del próximo verano. Unos minutos a la semana para secar bien entre los dedos, aplicar crema hidratante y revisar el estado de las uñas puede ahorrar meses de tratamiento y molestias.

Mocasines o botines: cómo el calzado adecuado protege la salud de tus pies

La mejor pedicura del mundo puede ser arruinada por un par de zapatos inadecuados. El calzado no es solo un accesorio de moda; es el entorno en el que nuestros pies pasan la mayor parte del día. Un zapato incorrecto es una fuente constante de microtraumatismos, presión y fricción que conduce directamente a la formación de durezas, juanetes, dedos en garra y uñas encarnadas. Por lo tanto, elegir el calzado correcto es la continuación lógica de una buena higiene podológica.

Independientemente del estilo, ya sean mocasines, botines o zapatillas, hay tres criterios no negociables para un calzado saludable:

  1. Materiales transpirables: Prioriza siempre materiales naturales como el cuero o tejidos como el algodón. Los materiales sintéticos no permiten que el pie respire, atrapando el sudor y la humedad, lo que, como ya hemos visto, favorece la aparición de hongos y bacterias.
  2. Horma ancha: La puntera del zapato debe ser lo suficientemente ancha para permitir que los dedos se muevan libremente. Las puntas estrechas comprimen los dedos, provocando deformidades y aumentando drásticamente el riesgo de uñas encarnadas.
  3. Suela con soporte: La suela debe ofrecer una buena amortiguación para absorber el impacto al caminar y un soporte adecuado para el arco plantar. Una suela demasiado plana o blanda no protege la estructura del pie y puede causar fatiga y dolor.

El famoso objetivo de los «10.000 pasos» diarios solo es saludable si se realiza con el calzado apropiado. Caminar largas distancias con zapatos que oprimen, rozan o no sujetan bien el pie es contraproducente y perjudicial. La inversión en un buen par de zapatos es una inversión directa en la prevención de futuras visitas al podólogo.

El error de rascarse la piel seca que rompe la barrera y causa infección

La piel seca en los pies, especialmente en los talones y el empeine, puede causar un picor intenso y muy molesto. El acto reflejo es rascarse para obtener un alivio inmediato. Sin embargo, este gesto aparentemente inofensivo es uno de los más peligrosos para la integridad de la piel. Las uñas, incluso cortas, son lo suficientemente duras como para crear micro-lesiones y arañazos en una epidermis ya fragilizada por la sequedad. Estas pequeñas roturas, a menudo invisibles a simple vista, son fisuras en la muralla que nos protege del exterior.

Como advierte el Dr. Matthews, podólogo de Banner Health, «cualquier rotura en la piel puede provocar una infección bacteriana o por hongos». El rascado crea un círculo vicioso: la piel seca pica, la rascamos, la dañamos, se inflama y se seca aún más, lo que provoca más picor. Romper este ciclo es fundamental para prevenir infecciones. La piel de las piernas y los pies es especialmente vulnerable; por eso también se recomienda no afeitarse justo antes de una pedicura, para evitar tener cortes abiertos que puedan infectarse.

La solución no es rascarse, sino calmar el picor y tratar la causa de raíz: la deshidratación. Existen alternativas seguras y eficaces para aliviar la comezón sin dañar la piel:

  • Aplicar compresas frías o una bolsa de gel fría envuelta en un paño sobre la zona afectada.
  • En lugar de frotar, dar pequeños toques o «palmaditas» suaves sobre la piel.
  • Utilizar de inmediato una crema hidratante con activos calmantes, como el polidocanol o la avena coloidal.
  • Mantener las uñas muy cortas y limadas para minimizar el daño en caso de rascado involuntario durante el sueño.
  • La mejor estrategia es la prevención: hidratar los pies a diario, especialmente después de la ducha, para evitar que la piel llegue a un estado de sequedad extrema.

Puntos clave a recordar

  • El corte de uñas debe ser siempre recto para prevenir la onicocriptosis (uña encarnada); nunca redondeado.
  • La cutícula es una barrera protectora fundamental. No debe cortarse, solo empujarse suavemente tras ablandarla.
  • Las herramientas de pedicura deben desinfectarse con alcohol 70° o hirviéndolas antes de cada uso, especialmente si se comparten.

Cortar o empujar cutículas: qué recomiendan los dermatólogos para evitar infecciones

Llegamos al que probablemente sea el error más extendido y normalizado en manicuras y pedicuras de todo el mundo: la eliminación de la cutícula. En la búsqueda de una uña de apariencia más larga y «limpia», se ha popularizado la práctica de cortar esta fina capa de piel. Desde un punto de vista podológico y dermatológico, esto es un grave atentado contra la salud de la uña. Lo que comúnmente llamamos «cutícula» es en realidad el eponiquio, y su función es actuar como un sello hermético que protege la matriz ungueal (la «fábrica» de la uña) de la entrada de agua, suciedad y, sobre todo, microorganismos.

Al cortar o eliminar la cutícula, rompemos ese sello. Dejamos una puerta abierta de par en par para que bacterias y hongos penetren en una zona extremadamente sensible. Esto puede derivar en una infección del pliegue ungueal conocida como paroniquia, que se manifiesta con enrojecimiento, hinchazón, dolor y, en ocasiones, pus. La recomendación de los profesionales es unánime.

Las cutículas marcan los límites de protección de las uñas. Una cutícula cortada puede terminar en una infección conocida como paroniquia —la cual si no se trata puede esparcirse y podrías perder la uña.

– Dr. Zeichner, AARP – Consejos para la higiene en el salón de uñas

La alternativa segura y saludable no es cortar, sino cuidar. Después de la ducha o de remojar los pies, cuando la piel está blanda, se puede empujar la cutícula hacia atrás muy suavemente con un palito de naranjo envuelto en algodón. Esto es suficiente para mantener una apariencia cuidada sin comprometer su función protectora. Los padrastros, esas pequeñas pieles que se levantan a los lados, sí se pueden recortar con mucho cuidado con un alicate específico, pero la cutícula en sí misma debe respetarse. La evidencia es tan clara que, como afirma la Dra. Juanes, prácticamente el 100% de los dermatólogos recomiendan no quitarla.

Para finalizar nuestra guía, es crucial interiorizar que respetar la cutícula es respetar la primera línea de defensa de nuestras uñas.

Tus pies no son meros accesorios estéticos; son las complejas y delicadas estructuras que soportan todo tu cuerpo. Tratar la pedicura con la seriedad de un procedimiento de salud, entendiendo la función protectora de cada uno de sus elementos, es la única forma de garantizar su bienestar a largo plazo. Aplicar estos principios no solo te proporcionará unos pies más bonitos, sino, lo que es más importante, unos pies sanos y fuertes. Para una evaluación completa, un tratamiento de patologías existentes o una quiropodia profesional, no dudes en buscar la ayuda de un experto. La prevención es siempre la mejor medicina. Consulta a tu podólogo de confianza.

Preguntas frecuentes sobre el cuidado de los pies

¿Por qué es importante hidratar los pies en invierno?

La calefacción y una menor ingesta de agua durante el invierno deshidratan severamente la piel del talón. Esta sequedad extrema provoca la formación de grietas dolorosas que a menudo se abren y manifiestan su peor cara con la llegada del calor y el uso de calzado abierto en verano. La hidratación invernal previene este problema.

¿Cómo prevenir hongos con calzado cerrado?

La clave es combatir la humedad. Utiliza siempre calcetines de materiales transpirables como el algodón y cámbialos a diario. Después de la ducha, dedica tiempo a secar meticulosamente tus pies, prestando especial atención a los espacios entre los dedos, que es donde los hongos suelen proliferar.

¿Con qué frecuencia se deben cortar las uñas en invierno?

Aunque el crecimiento puede ser ligeramente más lento, se recomienda mantener una pauta de corte cada 4 a 6 semanas. Esto es crucial para mantener la forma y longitud correctas, evitando que una uña demasiado larga sufra microtraumatismos contra el zapato o que se clave al hacer la transición al calzado de verano.

Escrito por Noelia Ríos, Técnica Master Educadora en Uñas Esculpidas y Manicura Profesional, propietaria de salón y jueza en competiciones nacionales de Nail Art. Especialista en química de productos de uñas y reconstrucción de uñas mordidas.